miércoles, febrero 11, 2009





el arcángulo en el planeta bermejo





El poeta Alberto Alarcón presentará el próximo sábado 7 de marzo a las 7.30 p.m. en la Casa de la Emancipación su esperado libro Atando Cantos, una obra tributaria de los cantos populares latinoamericanos. Alberto ha seleccionado un conjunto de coplas a las que ha agregado seis versos más, transformándolas en espinelas, con su proverbial lirismo.



En una amena sesión de chistes blancos y colorados en el Pub Torremolinos. En la foto, Eduardo Elías y A. A.


La presentación estará a cargo de la primera etnomusicóloga del Perú, Chalena Vásquez, quien estará acompañada de uno de sus músicos para interpretar varias espinelas que contiene el libro. Chalena es Asesora de Rubén Blades en Nicaragua. Aquí una, mi favorita:


Ensillando mi caballo
ella se puso a llorar,
y yo, llorando con ella,
lo volví a desensillar.
Volvimos a nuestro hogar
donde el amor esperaba.
Una flor negra flotaba
en cada cosa que había
y en la lámpara que ardía
algo de los dos lloraba.



En la reunión estuvo además la narradora y feminista a ultranza Karina Bocanegra, quien puso lo esencial, su risa.



A MODO DE EXPLICACIÓN (Prólogo del libro por Alberto)


De niño conocí las coplas populares y desde entonces me apasioné con ellas. Son cuatro versos, por lo general octosílabos, con rima consonante, asonante o combinada, pudiendo el primero y el tercero ser versos blancos o libres. En Piura - donde nací- se llaman cumananas y son de diversa índole: amorosas, protestatarias, reflexivas, bucólicas o chocarreras. La mayoría son anónimas y se producen en casi todos los pueblos del mundo; especialmente en latinoamérica, donde han recibido el aporte de españoles, indígenas y negros.

En los últimos años me propuse tomar una copla y agregarle seis versos de mi autoría para formar una décima o espinela, estrofa muy agradable al oído y fino instrumento además para expresar sentimientos profundos. Aún cuando me intimidaba la posibilidad de que mi “tono” no encajara con el de la copla y el resultado fuera una mixtura bizarra, opté por escoger un pequeño grupo de las que mejor se correspondían con mi espíritu poético y me puse a trabajar.

El resultado es Atando cantos. Lo considero como el pago de un tributo a mis fuentes populares, pero también como un atrevimiento de mi parte al hacer coro con esos bellos cuartetos en los que el pueblo resume su enorme sabiduría y su extraordinaria creatividad.

En todo caso, tómese estos versos como una solicitud mía para acoplarme –a la sombra de un algarrobo o bajo los aleros de una picantería –al canto de algún cumananero anónimo.





1 Comentarios:

Blogger K. Luz dijo...

Me reí, sí, también jugamos ajedrez verbal con elías, gané con dos torres.

11:21 a. m.  

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