
Amalia Gieschen y Francisca Arminio
(…) Así hablando
Dante Alighieri (Traducción de Juan de la Pezuela *)
Amalia conoce el primer círculo del infierno. El aro de la Luna y su reverso. Quizá no lo sepa bien, pero lo sospecha. Ella ha sido todos sus amantes y los corazones que nunca tuvo. Es difícil recorrer –pienso- los círculos del infierno con Amalia, pero igual, el espíritu es el único que diría si valió la pena o no. Quienes leyeron la Divina comedia humana saben a qué me refiero. Cuenta el quinto canto del poema que los amantes purgan sus pasiones y lujuria en el primer círculo. Un ser híbrido (monstrum) vigila que cumplan su condena, que consiste en ser azotados ad aeternum por fortísimos vientos. Ayer soñé que Amalia era una virgen de palo llevada por grutas enormes y oscuras. Ella no tenía expresión en el rostro.
(…) Había nombres que no quería nombrar, para no darles el gusto y que la gordura del ego les explotara el putito corazón. Tenía en el ojo izquierdo clavado el pezón, todo el mundo pudo verlo en mi blog. Había frases en el río del Amor (…).
Amalia cuenta sus desvaríos amatorios en este poemario. Recuerda mucho a la Francisca de Dante. Injustamente se le llama kitsch (aunque a ella no le molesta); lo único que se le reprocharía es que los nombres de sus amantes no van con la música de sus versos cuando agarran impulso. Amalia no es kitsch, es -más bien- una lirista distraída.
(…) No sabía quién había sido Marosa Di Giorgio, pero eran sus guiñadas las que me volaban. Sobre los peines amarillos, o sobre los peines cuando estaban blandos por el barro. Una arañita trapecista se colgó de la red, saltó y se dejó llevar hasta agarrarse de un pelo de mi trasero achatado por la décima de cuerpos que me aplastó sin cesar en la tradicional posición horizontal mientras yo me hundía en una laguna de pis. Era demasiado, el ácido, el dolor, el olor. Asqueaba y quería más (…).

A Amalia Gieschen le interesa más la experiencia que registrar sus experiencias. Sus poemas son un intento desesperado por no olvidar. Sólo Dios sabe si logrará engañar al minotauro y escapar del infierno. No lo podría afirmar. La poesía de Amalia es la poesía de la lujuria, de la pasión en sus extremos. Dante se habría sonrojado y quizá hubiera preferido cobijarse leyendo la historia del caballero Lanzarote y su dama.

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(*) General Juan de la Pezuela, militar y escritor español, nació en Perú en 1809 y falleció en 1906. Su traducción de la Divina Comedia es una de las pocas aceptadas por la Real Academia.





4 Comentarios:
Habla Chicho del espacio!!! Bien por este post. El estilo refleja tu personalidad: capaz de transgredir esta fea,pesada, aburrida, y limitante realidad. Saludos, y gracias por la canción de Daniela Romo, jajaja.
thanks... signore
Gracias por opinar sobre mis textitos. Sólo quisiera aclarar una cosa: la bombacha colgada en la ducha fue cosa de Scott, el conserje del hotel, no mía...Tocaba mis cosas, y creo que no fue el único, ¿no?
Gracias.
trasngredir la realidad, es cierto... la desnudez es su palabra
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